Vidrio templado vs. laminado: ¿cuál elegís?
Cuando pedís un presupuesto de vidriería, una de las primeras preguntas que te vamos a hacer es qué tipo de vidrio necesitás: templado o laminado. Los dos son vidrios de seguridad, pero se comportan distinto ante un golpe y se usan para cosas diferentes.
Vidrio templado
El vidrio templado pasa por un proceso térmico que lo hace hasta cinco veces más resistente que un vidrio común del mismo espesor. Si se rompe, se fragmenta en pedacitos pequeños y romos, sin bordes filosos, en vez de quebrarse en astillas grandes.
Es el que más usamos en mamparas de baño, puertas y paños de cerramiento, porque combina resistencia con un costo accesible.
Vidrio laminado
El vidrio laminado se arma con dos o más láminas de vidrio unidas por una capa intermedia de PVB. Ante un golpe fuerte, el vidrio puede quebrarse pero los fragmentos quedan adheridos a la lámina interna, sin desprenderse.
Por eso es el que recomendamos para barandas de altura, escaleras y cualquier lugar donde, si el vidrio se rompe, necesitás que siga sosteniendo su lugar hasta que lo reemplaces.
¿Cuál elegir?
- Mamparas de baño y puertas interiores: templado.
- Barandas de balcón, escalera o entrepiso: laminado.
- Cerramientos de galería o ventanales grandes: templado, y laminado si hay riesgo de impacto (por ejemplo a la altura de un patio de juegos).
- Locales comerciales con vidrieras a la calle: laminado, por seguridad ante roturas.
Si no estás seguro de cuál te conviene, contanos qué estás haciendo y te asesoramos sin cargo antes de tomar la medida.